Vino natural de Jaén Blanca 100%. Fermentación espontánea, sin sulfuroso añadido, sin estabilizar. Sólo 1.983 botellas de suelo fluvial a 960 metros. Limpio, fresco, con identidad propia.
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“Uclías” no es sólo el nombre de un lugar y de un precioso Arroyo que se encuentra en una remota Sierra de Granada y al límite con Almería. Aquí os contamos que más significa Úclias y parte de su historia: nace en la parte oriental de la Sierra de Baza y donde termina Úclias se abre el valle histórico del Mincal, en Caniles, donde nos encontramos. Pero es mucho más que eso, es un lugar único, un rincón de mundo en el que el tiempo parece haberse detenido. Un lugar donde antiguamente estaba lleno de vida, a parte de la la fauna y la flora propia de la montaña, parte de ella por la reforestación de forma desacertada con pino silvestre y no con variedades autóctonas como son la encina, el arce granadino, el quejido o las sabinas y enebros de montaña, un bosque que sufrió una transformación en parte por dichas personas que llegaron tras la repoblación del lugar a partir de 1570 tras la expulsión Morisca y tras la conquista del Reino nazarí de Granada por los Reyes Católicos en 1492 tras quedar casi despoblada toda esta zona norte de Granada llegaron campesinos pobres que la Corona de Castilla que formaba parte en aquella época de la monarquía de Felipe 2 les ofrecieron tierras, casas y ciertos privilegios para volver a poner en producción esa tierra vacía. prosperaron las familias a base de mucho trabajo y la sierra estaba viva, habitada por muchas familia que vivían o sobrevivían como podían y los cortijos y cortijadas estaban llenos. Algunos de sus núcleos importantes de la cuenca fueron: Los Frailes, El Tesorero, El Moro, La Tejera, Birlaque, El Retamar o La Casa de Don Martín, algunos con escuela, cantina, panadería, eras, acequias y pequeñas huertas. Familias como los Lozano, Cano, Bautista, Manzano, Domene o Clares pero la mayoría se conocían por apodos aún usados hoy en día como El Alcaldón, Tío Agustín o Tía Emilia con 9 hijos. Familias venidas de Caniles, Baza, Serón o Tíjola. Fué una de las zonas más habitadas y activas de la sierra por la mineria a finales del siglo XIX hasta mediados del XX. En los años 50-60 vivían muchas familias repartidas por barrancos y laderas. Comunidades muy autosuficientes ya que no les quedaba otra que cultivar alimentos, criar ganado, hacían carbon y madera y los hombres trabajaban temporadas en las minas de hierro de la sierra. Hoy solo quedan las ruinas y sólo la imaginación puede permitir pensar lo que algún día fué aquel lugar. Sus habitantes se dedicaban la mayor parte a la ganadería, la explotación minera con varios poblados que aun apenas se conservan, a la madera o la caza. También se dedicaban a la agricultura de montaña, sobre todo a la siembra de cereal y forraje para dar de comer al ganado. Estas familias también tenían viña y hacían vino para consumo propio, a granel y para vender o dar a cambio cuando iban a los mercados, muy populares y habituales los cortijos habitados y estas personas vivían adaptadas a las duras condiciones del lugar. El gran cambio llego entre 1950 y 1965 con el abandono de la sierra. El Estado compró o en muchos casos expropío muchas fincas. Eso provocó una emigración masiva, abandono de cortijos, desaparición de escuelas y ruina progresiva de las aldeas. Estas familias se bajaron de la sierra a lugares cercanos como Caniles y Baza y muchas otras buscaron suerte en Cataluña, Francia, Andorra o Alemania. Se encuentra entre los 1.200m u los 2.200m de altura.
Amarillo pajizo pálido, limpio y brillante. Refleja la frescura y juventud de la uva.
Delicado y expresivo. Flor blanca, cítricos frescos y un fondo mineral que habla del suelo de río.
Entrada ligera y fresca. Acidez fina, textura sedosa y buena longitud para un blanco joven.
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