“Uclías” viene del nombre del paraje donde están las viñas. Un suelo de cauce antiguo, arena suelta y canto rodado, a 960 metros de altura en Caniles. Ahí crecen las cepas de Jaén Blanca, plantadas en vaso, con entre 25 y 40 años de historia.
Es un vino natural: fermenta solo, con sus propias levaduras, sin estabilizar, sin sulfitos añadidos. Un filtrado suave antes de la botella y nada más. Lo que está en la copa es exactamente lo que ocurrió en ese suelo: limpio, vivo, con una acidez fina y una textura que sorprende.
Solo 1.983 botellas. De las que salen de aquí con más identidad propia.