“Mincal” es el nombre del paraje y también el del valle histórico donde se encuentra la bodega y esta viña. Las viñas, plantadas envaso y en pequeñas terrazas con un desnivel de entre un 15% y un 30%, crecen sobre un suelo muy pobre y fluvial, un antiguo cauce de río seco: arena, canto rodado, limo y trazas de arcilla blanca. A 960 metros de altura.
Es un vino joven y natural: sin paso por barrica, con sus propias levaduras fermenta, sin correcciones y sin sulfuroso añadido. Un tinto joven que no pretende más de lo que es: fruta limpia, estructura ligera, y esa frescura que da la altitud y la vendimia en el momento que pensamos más idóneo.
Sólo 942 botellas. La producción más pequeña de la bodega.