El mismo Diez Días de Marzo, en un formato que le da más tiempo y más matices.
En una botella Magnum de 1,5 litros el vino envejece más despacio. Entra menos oxígeno en relación al volumen, la evolución es más lenta y controlada. El resultado es un vino que se conserva mejor, desarrolla aromas más complejos y, en general, sale mejor que en botella tradicional.
Además es la botella perfecta para compartir. Con familia, con amigos, con quien se merece un blanco así. Entre seis u ocho personas y sin que falte en ningún momento.