“Mincal” es el nombre del paraje y también el del valle que lo contiene. Las viñas, plantadas en terrazas y en vaso, crecen sobre un suelo de río antiguo: arena, canto rodado, limo. A 960 metros. La misma tierra que el Uclías, pero con Garnacha.
Es un vino natural: sin paso por barrica, con sus propias levaduras, sin sulfitos añadidos. Fermentación en ese suelo y ese paisaje y nada más. Un tinto joven que no pretende más de lo que es: fruta limpia, estructura ligera, y esa frescura que da la altitud cuando la Garnacha está bien en su sitio.
942 botellas. La producción más pequeña de la bodega.