Uclías, un nombre que guarda la memoria de la sierra
“Uclías” no es sólo el nombre de un lugar. Es también el nombre de un arroyo que nace en las alturas de la Sierra de Baza, en el límite entre Granada y Almería, y que durante siglos ha ido bajando por la montaña hasta abrirse camino hacia Caniles por el paraje del «Mincal».
Pero Uclías es mucho más que un arroyo. Es un lugar único, un rincón de mundo en el que el tiempo parece haberse detenido y que todavía conserva las huellas de quienes lo habitaron.
En sus barrancos y laderas hubo una vez una sierra llena de vida. Familias enteras vivían repartidas entre cortijos y pequeñas aldeas como El Tesorero, El Moro, Los Frailes, Los Moralicos, La Tejera o El Retamar. Cultivaban cereal, criaban ganado, aprovechaban la madera y el monte y, durante décadas, muchos hombres trabajaron también en las minas de hierro de la zona.
Aquellas comunidades vivían prácticamente de lo que la montaña podía ofrecerles. Tenían sus huertas, sus eras, sus acequias, sus escuelas y sus pequeñas redes de intercambio. También cultivaban viñas y elaboraban su propio vino, destinado al consumo familiar, a los mercados o simplemente a compartirlo con los vecinos.
A mediados del siglo XX, aquella forma de vida comenzó a desaparecer. Las minas cerraron, los cortijos fueron quedándose vacíos y muchas familias bajaron hacia Caniles y Baza o emigraron lejos en busca de una vida mejor. Poco a poco, la sierra quedó en silencio.
Hoy apenas quedan ruinas, caminos perdidos y algunos nombres que sobreviven en la memoria de quienes todavía recuerdan aquel mundo. Pero el arroyo Uclías continúa su camino. El agua sigue bajando desde la montaña, atravesando el mismo paisaje que vieron aquellas generaciones.
Y es precisamente esa continuidad la que nos interesa.
Porque cuando decidimos llamar Uclías a este vino no buscábamos simplemente un nombre bonito. Queríamos recuperar una parte de la identidad de este territorio. Un nombre que hablara de la montaña, del agua, de quienes vivieron aquí y de una forma de entender la tierra.
Uclías nace en Caniles, al pie de la Sierra de Baza, de una variedad local, la Jaén Blanca. Fermenta de forma natural con sus propias levaduras y se elabora sin sulfitos añadidos, buscando que la uva y el lugar tengan la última palabra.
Es un vino que no pretende ocultar su origen ni imponerse sobre él. Como el paisaje del que toma su nombre, busca expresarse de una manera directa, auténtica y sin artificios.
Por eso Uclías es más que el nombre de un vino.
Es una forma de mantener vivo un lugar que estuvo a punto de quedar en el olvido.
Natural y salvaje como su nombre.