Hay vinos que se explican solos. Impía es uno de ellos.
Desde el primer sorbo algo resulta evidente: aquí no hubo intervención. No hubo correcciones, no hubo aditivos, no hubo atajos. Solo la uva, el suelo y el frío del Altiplano de Granada haciendo su trabajo.
Pero para entender Impía hay que empezar antes de abrir la botella.
El nombre no viene de ningún manual de marketing. Viene de la finca.
Impía es el nombre de una de nuestras yeguas, la que vive cerca de la viña de Chardonnay. Es buena, tranquila cuando quiere serlo, pero con una personalidad que no pasa desapercibida. Cuando empezamos a buscar nombre para este vino, el de ella encajó perfectamente: algo con carácter propio, que no sigue las normas porque no le da la gana.
Así es este vino.
El Altiplano de Granada es un lugar donde hemos podido adaptar la uva Chardonnay. A más de 1.000 metros de altitud, con inviernos duros, veranos largos pero con noches frías. Por algo esta variedad es una de las más plantadas en el mundo.
Los veranos cálidos con noches frías del Altiplano de Granada ralentizan la maduración de la uva. Le dan tiempo. Tiempo para desarrollar aromas, para construir estructura, para hacer lo que solo hace la paciencia. El resultado es una Chardonnay con carácter único.
Impía no es un vino de producción. Es pura artesanía.
Solo elaboramos unas 1.200 botellas por campaña, ya que la viña tiene aproximadamente una sola hectárea. No porque queramos crear escasez artificial, sino porque ese es el límite natural de lo que el viñedo nos da cuando no forzamos nada.
"No alterar lo que la naturaleza ya hace bien. Esa es nuestra filosofía. Y en Impía, esa filosofía tiene nombre propio."
Fermentación espontánea con las levaduras propias de la uva, que marcan el carácter del vino. Sin madera, sin aditivos. Lo que hay en la copa es exactamente lo que había en la cepa.
Impía funciona mejor entre 10 y 12 grados. Lo justo para que el frío no tape los aromas y el calor no aplaste la frescura.
Marida bien con pescados al horno, platos de cuchara y carnes blancas. Un vino con personalidad que no necesita grandes ceremonias para brillar.
Las 1.200 botellas no duran mucho. Si estás leyendo esto y quieres hacerte con ella, este es el momento.
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